Qué orgullo hace a las relaciones

El orgullo tranquilo y saludable que proviene del logro sincero y verdadero y un trabajo bien hecho puede ser algo saludable. Todos hemos tenido un buen desempeño en una tarea y merecemos tomar un momento para apreciar lo que hemos hecho y los dones que Dios nos ha dado. La gratitud por nuestras bendiciones es una consecuencia natural de este proceso.

El orgullo insalubre que cree que él / ella es mejor que otra persona, sabe más y se aferra a su posición daña a los demás.

El orgullo malsano inevitablemente conduce a la desgracia, como lo aconsejó Salomón: "Cuando viene el orgullo, viene la desgracia, pero con los humildes es la sabiduría" (Proverbios 11: 2). Continuó diciendo: "El orgullo va antes de la destrucción, y un espíritu altivo antes de una caída. " (Proverbios 16: 18)

Un hombre compartió la siguiente historia:

Estimado Dr. David

He sido terco en mi matrimonio y estoy a punto de perder a mi esposa. Se ha alejado de mí porque la he lastimado muchas veces con mi actitud arrogante y poderosa. Siempre pienso que mi camino es la forma correcta de hacer las cosas y ella está cansada de tratar de llamar mi atención.

Soy cristiano pero sigo luchando con creer tercamente que mi manera de hacer las cosas es la mejor. En el proceso la menosprecié, descarté sus opiniones y estoy a punto de perderla para siempre. ¿Cómo puedo superar este obstinado orgullo?

Todos podemos simpatizar con este hombre. Es como si estuviera viendo su propia vida disolverse en cámara lenta. Tiene una pista sobre el resultado, pero debido al poder de la negación y al poder embriagador del orgullo, persiste en ejercer un poder que humilla y lastima, mientras que descarta sus acciones dañinas.

Su orgullo, como todos sabemos, no tendrá un buen fin si no lo ata y lo somete a la voluntad de Dios. ¿Seguirá intoxicado y engañado por su propio sentido del bien y el mal, abrumando a su pareja y perdiéndola, un corte emocional a la vez hasta que ella se aleje por última vez?

Si bien la historia de este hombre es trágica, su historia es nuestra historia. Puede que no estemos a punto de perder nuestro matrimonio, pero tal vez tengamos una amistad rota para demostrar nuestra terquedad. Quizás tengamos una relación separada con un hijo o hija mayor o un vecino que se mantiene alejado debido a un altercado que tuvo con nosotros.

Recuerde nuevamente las palabras del apóstol Pablo: “Por lo tanto, como el pueblo escogido de Dios, santo y amado, vístete de compasión, amabilidad, humildad, gentileza y paciencia. Tengan paciencia y perdónense si alguno de ustedes tiene una queja contra alguien. Perdona como el Señor te perdonó. ” (Colosenses 3: 12-13)

Todos estamos luchando con orgullo. Consideremos lo que podemos hacer al respecto:

Primero, admitir un problema de orgullo. La espalda del orgullo nunca se rompe hasta que enfrentamos que tenemos un problema con ella. Debemos darnos cuenta de que nuestra forma de hacer las cosas, nuestra forma de pensar y nuestra obstinada posición no solo están arruinando nuestra vida, la vida que Dios ha diseñado para nosotros, sino también trayendo una agonía incalculable para los demás.

En segundo lugar, admitir que necesita ayuda. Una vez que nos damos cuenta de que estamos orgullosos, debemos dar el siguiente paso para admitir que necesitamos ayuda. No podemos curarnos a nosotros mismos. Necesitamos el apoyo, el aliento y la confrontación de los demás para señalar nuestros puntos ciegos.

Tercero, admitir a los demás. Las Escrituras nos dicen: “Por lo tanto, confiesen sus pecados el uno al otro y oren el uno por el otro para que puedan ser sanados. La oración de una persona justa es poderosa y efectiva. ” (Santiago 5: 16) La confesión, como podemos ver, no es opcional. No podemos sanar solos. Debemos confesar a los demás que tenemos un problema de orgullo. En ese ambiente de apoyo podemos ser sanados.

Cuarto, aceptar la responsabilidad por el cambio. Admitir nuestro problema y confesarnos a los demás es el primer paso importante del cambio. Entonces debemos rodearnos de otros dispuestos a invertir en nuestras vidas y hacernos responsables del trabajo continuo. El cambio no es fácil ni natural y los viejos patrones de comportamiento volverán a nuestras vidas. Busque apoyo saludable de programas como Celebrate Recovery donde compartimos nuestra experiencia, fortaleza y esperanza, y adoptamos la curación y el crecimiento.

Finalmente, la aceptación de la humildad como estilo de vida. A medida que arrojamos arrogancia y orgullo, debemos vestirnos de humildad. Al igual que la ropa que no le queda bien, la humildad (dudar de nosotros mismos y diferir a los demás) puede no ser fácil. Aferrarse a los demás cuando siempre hemos defendido nuestros propios pensamientos y causas puede ser una lucha increíble. Sin embargo, abrazar la humildad a cambio del orgullo tiene recompensas increíbles. Intentalo.

En resumen, el orgullo parece ofrecer mucho, pero en realidad nos deja vacíos. ¿Conoces a alguien pasando por una crisis de la vida? Nosotros en The Marriage Recovery Center estamos preparados para caminar con usted en esta temporada desafiante. No dude en ponerse en contacto conmigo en MarriageRecoveryCenter.com o envíenos un correo electrónico a

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