¿Es cierto que todo sucede por una razón?

Todo sucede por una razón.

Esta es una frase con la que probablemente todos estamos familiarizados y que hemos escuchado muchas veces de aquellos que están tratando de aliviar nuestro sufrimiento y darle un propósito. Quizás incluso nos hemos dicho esta frase a nosotros mismos como una forma de tratar de reunir el coraje y la fortaleza para superar un momento particularmente difícil.

Esta es una frase que los cristianos y los no cristianos parecen gustar a ambos, pero ¿es cierto que todo realmente sucede por alguna razón?

El colaborador relevante John Pavlovitz dice que no. En su artículo "No, todo no sucede por una razón", explica que si bien Dios ciertamente le da sentido a nuestras vidas, la idea de que todo lo que sufrimos, todas las experiencias horribles que hemos tenido, tienen un propósito y significado es realmente dañino a nuestro caminar cristiano.

Cuando decimos que todo sucede por una razón, tiende a imponernos una carga excesiva para discernir cuál es esa razón. Debido a esto, podemos sentir la tentación de buscar y buscar una razón que justifique algo que simplemente sea el resultado de la realidad del pecado y de vivir en un mundo caído.

"En nuestra profunda angustia, esta idea nos obliga a correr por senderos de conejos oscuros y retorcidos, buscando la parte específica del gran plan en el que todo este sufrimiento encaja", dice Pavlovitz.

Esto es similar a la idea que muchos de nosotros tendemos a tener hacia la Voluntad de Dios. Tendemos a pensar en términos específicos de nuestras vidas (carrera, relaciones, dónde vivir, etc.) cuando esas cosas son realmente secundarias a obedecer la voluntad de Dios en cosas como orar, estar en comunidad con el cuerpo de Cristo, o leyendo la Biblia.

Del mismo modo, hay una manera más concreta y menos difícil de manejar la confusión que puede traer el sufrimiento.

El colaborador de Crosswalk.com, Brian Cosby, en su artículo "Cómo responder cuando estás sufriendo", sugiere que hay dos formas principales en que podemos responder correctamente a los juicios en nuestras vidas.

En primer lugar, está la respuesta pasiva. "Las respuestas pasivas tienen que ver con afirmar humildemente el carácter de Dios (soberanía, bondad, sabiduría, etc.) y confiar en él y en su plan para su vida", dice Cosby.

En segundo lugar, está la respuesta activa. Esta respuesta incluye acciones prácticas como "Comunicarse con Dios leyendo y meditando sobre su Palabra", "Oración individual y corporativa", "Descansando en la seguridad de sus promesas a través de la Cena del Señor", "Leyendo literatura útil sobre el tema" y "Arrepentirse de cualquier pecado en particular que se haya hecho evidente durante su prueba".

Al pasar por una prueba, es realmente reconfortante saber que no necesitamos buscar un significado trascendente en medio del dolor, sino también reconfortante saber que Dios siempre tiene el propósito de hacernos más como Cristo, ya sea en el valle o en la cima de la montaña.

De esta manera, hay una razón para todas las cosas que suceden, incluso las cosas malas, pero esta razón no es un misterio y no somos detectives.

Somos hijos de Dios que vivimos en un mundo caído, esperando su última renovación de todas las cosas, y eso debería darnos mayor esperanza que cualquier otra cosa.

Foto cortesía: Thinkstockphotos.com

Fecha de publicación: 17 de febrero de 2016

Veronica Neffinger es la editora de ChristianHeadlines.com



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