Cómo tener un tiempo tranquilo significativo

“¡Oh, cuánto amo tu ley! es mi meditación todo el día ". Salmo 119: 97

El cristianismo no es una relación legal, es una relación de amor. Diez mil "no" nunca te harán ni un ápice más como el Señor Jesucristo. Es Jesús mismo quien te hace como Él. Pero necesitas pasar tiempo con Él. Quiero darte cinco factores para pasar un rato tranquilo con Él cada día.

El período apropiado

Debes encontrar el momento adecuado. Tu tiempo de silencio debería durar al menos media hora. Pero un tiempo es mejor que no tener tiempo, así que si no puede comenzar a los treinta minutos, comience con los diez. Debería ser tu mejor momento. No le des al Señor tus sobras. Y no trate de encontrar el tiempo, hágalo y que sea una prioridad. También encuentre tiempo temprano en el día. El Salmo 5: 3 dice: "... por la mañana dirigiré mi oración a Ti y miraré hacia arriba". No haces el viaje y luego lees el mapa, ¿verdad? Pase tiempo a solas con Dios para comenzar su día.

La preparación adecuada

Un tiempo tranquilo es comunión con un Dios santo. Hay algunas cosas que puede hacer para estar preparado para este momento. Primero, mantente físicamente alerta. Encuentre un momento en que las telarañas estén fuera de su mente y pueda pensar con claridad. Segundo, sé mentalmente consciente. Concéntrese y sepa que Él está allí. La emoción realmente no tiene mucho que ver con eso. Y tercero, ser moralmente puro y limpio. Algunas personas no tienen un momento de tranquilidad porque se sienten incómodos al mirar a Dios a la cara con el pecado en sus vidas.

El lugar apropiado

Encuentra un lugar donde puedas concentrarte. Jesús dijo que entraras a tu armario y oraras (ver Mateo 6: 6). Eso simplemente significa encontrar un lugar de aislamiento donde puedas cerrar la puerta al mundo y abrir las ventanas al cielo. Jesús buscó lugares donde pudiera estar solo, y tú también deberías.

Las disposiciones apropiadas

Para tener un tiempo de silencio efectivo, necesita las herramientas adecuadas. Aquí hay algunas herramientas que uso:

  • Una Biblia legible: invierta en una con suficiente espacio para anotar notas en los márgenes.
  • un diario de oración: espere que Dios le dé algo y lo escriba. Úselo también para grabar cosas por las que está orando.
  • un bloc de notas: escriba sus tareas diarias.

El procedimiento apropiado

Finalmente, ¿puedo recomendar algunos procedimientos a seguir en su tiempo de silencio?

Quédate quieto y tranquilo. La Biblia dice en el Salmo 46:10: "Quédate quieto y sabe que yo soy Dios". Centra tu mente en Él. Cálmate, relájate y reconoce su presencia. Respira hondo y enfoca tus pensamientos en el Señor.

Entra en la Palabra de Dios. Es mejor comenzar leyendo la Biblia que comenzar con la oración. Es más importante que escuche de Dios, incluso que Dios escuche de usted. Dios ya lo sabe todo sobre ti, pero necesitas saber mucho más acerca de Él.

Lea la Biblia por calidad y no cantidad. Es bueno tener una meta para leer la Biblia en un año, o una meta similar; pero ese no es el propósito de tu tiempo tranquilo. Además, los libros devocionales son maravillosos. Pero, de nuevo, este no es el lugar para ellos. Este es el momento en que simplemente lees la Biblia con una mente abierta.

Meditar. Mientras te enfocas en la Palabra de Dios y meditas, deja que te impregne. Pedir:

  • ¿Hay una orden de obedecer?
  • ¿Hay alguna promesa que reclamar?
  • ¿Hay un pecado que evitar?
  • ¿Hay alguna lección que aprender?
  • ¿Hay una nueva verdad para llevar conmigo?

Registra lo que Dios te ha dado. Escribe lo que Dios te dice y lo que te dice que hagas. No tiene que ser florido. No lo está escribiendo para publicación o para impresionar a otras personas.

Ahora estás listo para rezar. Cuando ores, derrama tu alma. Sé natural y honesto con Dios. Dile cómo te sientes. Ora en voz alta. Mantiene su mente encaminada y le permite mantenerse enfocado.

Comience a compartir su tiempo de silencio. Dios no nos hizo ser reservorios; Nos hizo ser conductos. Cuéntales a los demás lo que Dios te está mostrando.

Finalmente, obedece lo que Dios te dice. Tu tren espiritual corre sobre dos rieles. Uno es revelación y el otro es obediencia. Y si cualquiera de los ferrocarriles se detiene, su tren se detiene. Aprende a obedecer la Palabra de Dios.

Ruego que estas simples sugerencias lo ayuden a tener un momento de tranquilidad diario en presencia de nuestro Dios amoroso, todopoderoso y poderoso.

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